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Colombia enfrenta alertas rojas por deserción escolar, rezago lector y baja permanencia en educación superior. Conoce con Etraining datos relevantes de entidades oficiales y del diario El Tiempo.
El país atraviesa uno de los momentos más desafiantes para su sistema educativo en las últimas décadas. Las cifras reflejan una crisis de cobertura, una problemática más profunda relacionada con la permanencia, déficit en la calidad del aprendizaje y falta la equidad territorial.
Hoy, 5 de cada 10 jóvenes que ingresan a la universidad no logran graduarse, una señal clara de que el problema no termina con el acceso, sino que se agrava durante la trayectoria educativa.
En 2024, la deserción escolar alcanzó una tasa del 3,4%, representada en 300.000 niños, niñas y jóvenes que abandonaron el sistema educativo. Este fenómeno, responde a múltiples factores: condiciones socioeconómicas adversas, falta de conectividad, debilidades en el acompañamiento académico, salud mental y, de forma creciente, la inseguridad en los territorios.
A este panorama se suma la presión del conflicto armado. A marzo de 2025, 1.487 sedes educativas estaban en riesgo por la violencia, según la Defensoría del Pueblo. Departamentos como Cauca, Nariño, Norte de Santander y Antioquia concentran gran parte de estas afectaciones.
Desde la experiencia de Etraining, que trabaja en entornos urbanos y rurales con soluciones de educación virtual, rutas de aprendizaje y analítica educativa, entendemos que cerrar las brechas educativas exige ir más allá del diagnóstico. Se requiere una visión integral que combine datos, pedagogía, tecnología y enfoque territorial.
De acuerdo con análisis del ICFES y la Fundación Empresarios por la Educación, los estudiantes de tercer grado ya evidencian retrocesos críticos en comprensión lectora, llegando a la secundaria sin las habilidades necesarias para interpretar textos, resolver problemas o aprender de manera autónoma.
Estas brechas se profundizan según la ubicación geográfica y el sector educativo. Los estudiantes de zonas rurales y de instituciones oficiales enfrentan mayores desafíos en acceso a materiales, acompañamiento docente y entornos digitales de aprendizaje. Aquí es donde la tecnología educativa, bien implementada, puede marcar una diferencia real.
En Etraining, hemos desarrollado rutas de aprendizaje adaptativas que demuestran que cuando el estudiante se siente acompañado y comprende lo que aprende, las probabilidades de deserción disminuyen de forma significativa.
El problema no termina al finalizar el bachillerato. En educación superior, el sistema SPADIES 3.0 reporta una deserción anual del 8,97%, con brechas marcadas por sexo, nivel socioeconómico y región.
Los datos permiten identificar patrones claros de vulnerabilidad: estudiantes de primeros semestres, provenientes de zonas rurales o con trayectorias escolares irregulares, tienen mayor riesgo de abandonar. Sin embargo, también existen experiencias territoriales que muestran avances importantes.
El departamento del Atlántico, por ejemplo, logró escalar su tránsito inmediato a la educación superior al 50,2%, superando el promedio nacional del 45,94%. En contraste, Antioquia registró en 2024 una deserción del 4,64%, cifra que, aunque inferior al promedio nacional, se ha visto agravada por la violencia en subregiones como Urabá y el Bajo Cauca, donde la educación compite con economías ilegales y contextos de alta vulnerabilidad.
Ante este panorama, cerrar las brechas educativas no es una tarea inmediata, pero sí posible cuando se articula pedagogía y tecnología con propósito social. En Etraining creemos que cada indicador representa una historia y que transformar el aula desde la evidencia es el primer paso para transformar el país.
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