
@etraining.sas
Por: Etraining.
Cuántos tenemos la experiencia de ver cómo el sociable de la clase se ha hecho a cargos de interés y viaja por el mundo, mientras que al que llamábamos el “nerd” o “ñoño”, difícilmente se ha destacado en su progreso laboral. Obvio hay excepciones a esta regla, sin embargo, el documento “habilidades sociales y emocionales para mejores vidas” realizado por la Ocde nos muestra un poco esta paradoja.
A través de una encuesta realizada por este organismo internacional entre estudiantes de 10 y 15 años de cinco países y once ciudades, dentro de las que participaron Bogotá y Manizales, se exploró la importancia que ejercen estas habilidades en el desarrollo de la persona durante su trayectoria de vida.
De igual manera se contemplaron “habilidades de rendimiento de tareas (persistencia, responsabilidad, autocontrol y motivación de logros); habilidades de regulación emocional (resistencia, control emocional y optimismo); participación con otras habilidades (afirmación, sociabilidad y energía); habilidades de apertura de mente (curiosidad, creatividad y tolerancia); y habilidades de colaboración (empatía y confianza)”.
La encuesta además de identificar herramientas que logran una mayor comprensión frente al desarrollo de los niños en lo que a aprendizaje se refiere, determina cómo estas habilidades catalogadas por muchos como blandas, se adaptan de acuerdo con el grupo sicosocial donde se desarrolle el estudiante.
Esto también lo ha experimentado Etraining en sus proyectos educativos. Los chicos de ciudad no tienen las mismas expectativas que los rurales, las edades con diferencias mínimas marcan verdaderas brechas emocionales y las niñas, tienden a tomar más la iniciativa en ciertos aspectos.
A continuación, destacamos algunos de los hallazgos que más nos llamaron la atención, sin que ello signifique que los otros datos, no sean relevantes. Los referimos por el contexto de nuestro país.
Esta pequeña muestra de resultados, es solo un esbozo de las diferentes realidades que afrontan nuestros hijos y depende de nosotros como padres y del colegio o escuela que los forma, el poder desarrollar jóvenes preparados para acoplarse a las necesidades del mundo.
Lo social no debe ser infravalorado y si sentimos que nuestro hijo carece en alguna medida de estas competencias, podemos buscar apoyos complementarios para explorarlas. ¿Qué tal clase de teatro? Las artes, pueden ayudar a potenciar aquello que vemos ocultos
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